
Karim Benzema fue nuevamente protagonista del Real Madrid en su enfrentamiento copero. Volvió a sentarse en el banquillo y no disputó ni un solo minuto. Y Mourinho buscando un '9'. El portugués ha hecho un cruz más grande que la del Valle de los Caídos.
Tras el choque salieron juntos del Vicente Calderón y, esperando a la llegada del autobús, esperaron como 10 minutos a las puertas del estadio rojiblanco. No es que no hablasen ni se mirasen; es que chocaba ver cómo se disponían de tal manera que una espalda tocaba con la otra. ¿Durante 10 minutos? Sí, durante tanto tiempo. Y eso que sólo había un ayudante del técnico madridista... Benzema miraba a las musarañas un rato hasta que pudo aliviarse cuando un grupo de aficionados le pidió una fotografía.
El francés ya tenía alguna excusa para no estar con su entrenador (o seguir dándole la espalda, mejor dicho). Luego sonó su móvil y eso ya era una fiesta. El delantero galo respiró y hasta pudo reír a carcajadas con tranquilidad. A lo mejor le contaban un chiste o le estaban diciendo: "Karim, no te preocupas que para el próximo partido sales de titular y marcas tres goles".
Lo que está claro és que Mourinho perdió la oportunidad del 'efecto Benzema'. Y es que Karim sólo mete goles entre diario, se ve que descansa sábados, domingos y festivos, porque sólo lleva un gol en Liga. El resto ha sido entre semana, cuando ha marcado 8 goles entre Copa y Champions jugando 10 partidos.